El año 2025 fue marcado por un contexto geopolítico internacional complejo, con tensiones comerciales elevadas y una mayor fragmentación del comercio global. Estados Unidos profundizó su sesgo proteccionista, mientras avanzaron procesos de reconfiguración de alianzas estratégicas. En este marco, se destacó la firma del acuerdo UE–Mercosur, que amplía el acceso a mercados pero introduce mayores exigencias regulatorias y ambientales.
Según la Organización de las Naciones Unidas, la economía mundial crecería 2,7% en 2026, en un escenario de desaceleración inflacionaria pero con riesgos geopolíticos aún presentes. En Estados Unidos, la economía mostró señales mixtas hacia el cierre del año, con inflación todavía por encima del objetivo de la Reserva Federal. En paralelo, el dólar continuó debilitándose: el índice DXY promedió 98,97 en diciembre, acumulando una caída interanual de 9,4%, reflejando expectativas de una política monetaria más flexible y menor aversión global al riesgo, con efectos favorables sobre las monedas de economías emergentes. Paraguay cerró 2025 con un desempeño económico sólido, impulsado por servicios, agro y construcción.
El IMAEP creció 4,0% interanual en noviembre, y las perspectivas para 2026 siguen siendo favorables, con una expansión del PIB proyectada en 4,5%. La inflación interanual se ubicó en 3,1% en diciembre, con presiones en carnes parcialmente compensadas por menores precios de combustibles y bienes importados.
El guaraní continuó fortaleciéndose, con el tipo de cambio cerrando el mes en torno a PYG 6.575 por dólar, apoyado por mayores ingresos de divisas y una política monetaria prudente. Este escenario se vio reforzado por la obtención del grado de inversión otorgado por S&P en diciembre. En los mercados de commodities, los precios cerraron 2025 mayormente contenidos. El petróleo registró caídas interanuales significativas por mayor oferta global, lo que mejora las perspectivas de costos energéticos para 2026. En el agro, la elevada producción mundial mantiene presión sobre precios de soja, trigo y arroz, aunque el maíz destacó por su fuerte desempeño exportador. El escenario refuerza la necesidad de competitividad y diversificación para sostener el comercio exterior en 2026.


