La reforma de la Caja Fiscal, largamente postergada, representa un paso necesario para enfrentar una crisis estructural que ya consume capacidad fiscal central y podría erosionar la competitividad económica del país. Si bien las propuestas planteadas por el Ejecutivo constituyen una corrección importante, urge ampliar el debate de manera participativa para profundizar la visión técnica y actuarial. La sostenibilidad del sistema jubilatorio público exige decisiones firmes, responsabilidad política y claridad sobre el modelo previsional que se pretende consolidar.
